CONGRESO Y EJERCICIOS ESPIRITUALES

Como ya anunciamos anteriormente, los días 8, 9 y 10 de noviembre, hemos celebrado el Congreso anual de los Cruzados Seráficos de la ofs de España y Ejercicios Espirituales, siendo el el ponente Fray Mario, (ofm. Cap), Asistente Nacional en la Casa de las Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor, Madrid. Fue un encuentro muy positivo para el grupo y para cada hermano/a en concreto. En la Santa Misa del sábado, fueron admitidas a la formación con la imposición del Crucifijo las hermanas Gloria y M. Candelaria, las dos de Canarias, e hizo su Consagración la hermana Isabel de Madrid. Fue un acto muy emotivo en que el Grupo vivió con gran alegría.IMG-20191109-WA0025IMG-20191109-WA0030.jpgIMG-20191109-WA0024.jpgEl Grupo CRU SE felicita a estas tres hermanas.

IMG-20191109-WA0035.jpgCelebrando este gran acontecimiento.

IMG-20191109-WA0036Fray Mario (OFM. Cap) en los Ejercicios Espirituales.

IMG-20191109-WA0058Foto de Grupo.

EL ESPÍRITU DE ASÍS

DIFERENTES PERO HERMANOS

Este año hemos elegido para le celebración del “espíritu de Asís” el lema DIFERENTES PERO HERMANOS, expresión tomada del discurso del papa Francisco a los Emiratos Árabes, que nos puede ayudar a profundizar uno de los ejes centrales de la vida y la espiritualidad de san Francisco – y antes del Evangelio-: La FRATERNIDAD HUMANA, que todos nosotros, sus seguidores, hemos de tratar de vivir en medio de la complejidad de nuestro mundo y de las muchas diferencias que existen entre los seres humanos.
¿Quién es mi hermano?
La respuesta a esta pregunta quizás la tengamos asumida intelectualmente aunque frecuentemente ponemos barreras con muchas personas debido a nuestros propios prejuicios. La parábola del Samaritano (Luc 10:25), y el pasaje del evangelio de San Mateo (Mat 25:40): “Y el Rey les dirá: “En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis”, apuntan directamente a nuestra misión evangélica de amar a las personas, sin exclusión, y ejercer la caridad (caritas, amor) no como mera filantropía, sino como verdadero amor a Dios que vive en el prójimo, a la manera de San Francisco, superando nuestras ideas preconcebidas que tienden a frenar nuestro ímpetu cristiano para abrazar ese “leproso” de hoy – el que es diferente a nosotros: personas de otras ideologías, religiones o de otra línea eclesial, gays, inmigrantes, sin techo…
Que todos somos hermanos nos los insistió Jesús de Nazaret con su enseñanza y con su vida. Y nos lo repite continuamente el Magisterio de la Iglesia (cf. Gaudium st spes, 93 (1965); Sollicitudo rei socilis (1987) Caritas in Veritate (2009), Laudato si’ (2015) ), que afirma la dignidad de cada hombre y mujer que han sido creados a imagen y semejanza de Dios (cf. Gn 1, 27), y la fraternidad y la unión entre todos los seres humanos porque en Jesucristo todos hemos sido hechos hijos de Dios. Tenemos el mismo origen y somos llamados al mismo destino.
Quizás el concepto de ser imágenes de Dios nos desconcierta, o quizás se nos hace difícil comprender que el Espíritu de Dios se ha derramado, e incluso derrochado, en cada persona – sea extranjero, homosexual, cristiano, musulmán, criminal, o ateo-. Todos los hombres y mujeres gozamos y compartimos una dignidad universal que nos hace, sin distinción alguna, capaces de “entrar en comunión con Dios y con las otras personas” (Compendio del Catecismo n. 66). Por lo tanto, la dignidad de cada persona no depende ni de su raza, ni de su orientación sexual, ni de su credo, cultura o nación, ni de su condición física o intelectual.
El ejemplo de San Francisco frente al leproso, a los ladrones, al sultán… nos insta a relacionarnos con cada persona sin distinción alguna, desde una predisposición de respeto, reconociendo su dignidad intrínseca como “hija de Dios”, buscando siempre potenciar el encuentro, el dialogo y la reconciliación, creando las condiciones y caminos de cambio tanto en nuestro interior como en la sociedad para derrumbar aquello que nos separe de forma ideológica, religiosa, física o intelectual de los que consideramos “diferentes”.
Convencidos de nuestra común identidad como hijos de Dios y por tanto hermanos, con una vocación a ser custodios de nuestros hermanos y de todos los seres, nuestra mirada hacia, por ejemplo, el emigrante económico, el refugiado, el gay o el transgénero, el musulmán, el que defiende una ley que regula el aborto o la eutanasia, el que apoya una filosofía política distinta a la nuestra, debe caracterizarse por el amor cristiano y la expresión activa de la justicia y la paz evangélica: “Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos?” (Mt 5, 43-48).

¿Dónde está mi hermano?

La imagen de Dios no se nos reveló en un ángel sino en un rostro humano – el de Jesús, Dios hecho HOMBRE, nacido en el tiempo humano-. Por su encarnación todos los hombres compartimos una relación de hermanos, de fraternidad. La identidad del prójimo está clara: todos somos hermanos, sin excepción. La pregunta tal vez más incómoda para nosotros sería la misma pregunta que hizo Caín al Señor (Gen 4:8-9): Y cuando estaban en el campo, se lanzó Caín contra su hermano Abel y lo mató. Yahvé dijo a Caín: ¿dónde está tu hermano? Contestó: No sé. ¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano? Tal vez podríamos responder a la misma pregunta: Sí, yo sé dónde está Abel, pero no sé dónde está mi hermano! Como nos ha dicho el Papa Francisco, “se puede decir esto: yo sé, sí, donde está este o esta, pero no sé dónde está mi hermano o mi hermana porque para mí este o esta no son hermanos ni hermanas”.
La pregunta, ¿dónde está mi hermano?, como expone Inmanuel Kant (Imperativo Categórico, 1785), nos exige un reconocimiento del prójimo o del hermano como un TÚ en el cual me debo reconocer. Yo estoy reflejado en mi hermano y él en mí porque compartimos dolores, sufrimientos, esperanzas y gozo – y más aún, hemos sido creados a imagen de Dios. Al aceptar al hermano que llega a nuestras costas en patera, al musulmán, al homosexual, a la mujer traficada, al inmigrante económico, al ateo, al que manifiesta ser diferente a mi tradición, credo, cultura o condición social, manifiesto la compasión cristiana ilustrada perfectamente en el abrazo de San Francisco al leproso, “lo que antes me parecía amargo se transformó en dulzura”. Cristo nos da la respuesta definitiva a la pregunta de Caín con la parábola del Buen Samaritano y con su muerte y resurrección para la salvación del mundo. Seamos cristianos sin fronteras como fue el Buen Samaritano.

REFLEXION
1. ¿Qué significa para mí ser creado a imagen y semejanza de Dios? ¿Cómo traduzco mi tradición y fe católica en obras hacia los que considero “diferentes”?
2. ¿Tengo prejuicios hacia los que tienen otros credos o no tienen ninguno, o son diferentes por la razón que sea?
3. ¿Actuamos con respeto y acogida con aquellas personas que viven con criterios no acordes con la Iglesia?
4. ¿Escuchamos con respeto a los hermanos que nos provocan con ideas políticas, religiosas o filosóficas contrarias a las nuestras?
5. ¿Quién es para mí el inmigrante económico recién llegado a España? ¿Contribuyo a su acogida en mi fraternidad, mi parroquia, mi barrio, mi pueblo…?
6. ¿Cuál es mi actitud hacia mi hermano/a homosexual? ¿Le acojo al igual que a mis hermanos heterosexuales?
7. ¿Me preocupo de profundizar en el conocimiento del Islam, del ateísmo, de otras religiones?

CELEBRANDO EL ESPÍRITU DE ASÍS 2019 (1)

 CARTEL ESPIRITU DE ASIS 2019.jpg

TRÁNSITO DE SAN FRANCISCO DE ASÍS.

A. De la Leyenda Mayor de San Buenaventura:
Acercándose, por fin, el momento de su tránsito, (Francisco) hizo llamar a su presencia a todos los hermanos que estaban en el lugar y, tratando de suavizar con palabras de consuelo el dolor que pudieran sentir ante su muerte, los exhortó con paterno afecto al amor de Dios. Después se prolongó, hablándoles acerca de la guarda de la paciencia, de la pobreza y de la fidelidad a la santa Iglesia romana, insistiéndoles en anteponer la observancia del santo Evangelio a todas las otras normas.
Sentados a su alrededor todos los hermanos, extendió sobre ellos las manos, poniendo los brazos en forma de cruz por el amor que siempre profesó a esta señal, y, en virtud y en nombre del Crucificado, bendijo a todos los hermanos tanto presentes como ausentes. Añadió después: «Estad firmes, hijos todos, en el temor de Dios y permaneced siempre en él. Y como ha de sobrevenir la prueba y se acerca ya la tribulación, felices aquellos que perseveraren en la obra comenzada. En cuanto a mí, yo me voy a mi Dios, a cuya gracia os dejo encomendados a todos».
Concluida esta suave exhortación, mandó el varón muy querido de Dios se le trajera el libro de los evangelios y suplicó le fuera leído aquel pasaje del evangelio de San Juan que comienza así: Antes de la fiesta de Pascua (Jn 13,1). Después de esto entonó él, como pudo, este salmo: A voz en grito clamo al Señor, a voz en grito suplico al Señor, y lo recitó hasta el fin, diciendo: Los justos me están aguardando hasta que me des la recompensa (Sal 141).
Cumplidos, por fin, en Francisco todos los misterios, liberada su alma santísima de las ataduras de la carne y sumergida en el abismo de la divina claridad, se durmió en el Señor este varón bienaventurado (San Buenaventura, Leyenda Mayor 14, 5-6).
TRANSITO DE SAN FRANCISCO

Carta del Ministro General OFM y definitorio con motivo de la solemnidad de San Francisco Escrito en 29 septiembre 2019.

SAN FRANCISCO

Escuchar el grito de la Amazonía. Queridos hermanos y hermanas, ¡El Señor les dé su paz!
San Francisco después de convertirse al Evangelio tenía como único deseo el de vivir el Evangelio y dar testimonio de él en el mundo. En los capítulos del XIV al XVII de la Regla no bulada podemos constatar las citas que hace él del Evangelio, en donde Jesús envía a sus discípulos (cfr. Mt 10,1-42; Lc 9,1-6; 10,1-20; Mc 6,7-13).
Descargar carta completa (PDF)
Para Francisco, el vivir, el dar testimonio y predicar el Evangelio deberían ser siempre en minoridad, pobreza, humildad y en sumisión a la Iglesia, sin tener nada para sí mismo, para restituirle todo al Señor (cfr. VAIANI. C. Storia e Teologia dell’Esperienza Spirituale di Francesco d’Assisi, p.131). Además, cuando llegaron los hermanos que Dios mismo le dio (cfr. Test 14), Francisco comenzó una vida de fraternidad que hasta hoy es la máxima expresión del carisma franciscano.
Recientemente el Consejo Plenario de la Orden 2018 retomó el concepto de la Fraternidad contemplativa (cfr. El que tenga oídos oiga lo que el Espíritu dice … a los Hermanos Menores hoy, 92-105) e hizo propuestas concretas para vivir y poner por obra esta nuestra forma de vida allí donde estamos, y estar abiertos a las fraternidades internacionales (cfr. Ídem, 140-148).
Junto a este llamado de la Orden, todos nos sentimos interpelados por la Exhortación Apostólica del Papa Francisco Evangelii Gaudium, con la afirmación de que “Todos tienen el derecho de recibir el Evangelio” y “los cristianos tienen el deber de anunciarlo sin excluir a nadie” (EG 14) y con la cita del mandato misionero de Jesús, al que obedece la evangelización: “Vayan por todo el mundo y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo lo que yo les he mandado a ustedes” (EG 19).
Conviene recordar que el mismo San Francisco envió a sus hermanos “de dos en dos” recomendando que anunciaran la paz y la penitencia (cfr. 1Cel 29). Esto confirma la dimensión misionera de nuestro carisma que nos empuja a salir hacia nuestros hermanos y hermanas del mundo entero, llegando a ellos en una forma especial, predicando con nuestra forma de vida y de acción a favor de la reconciliación, de la paz, de la justicia y del respeto de la creación (cfr. CCGG 1,2). Todo esto nos desafía hoy más que nunca en el contexto de la crisis climática y la crisis migratoria en la que vivimos, y la Iglesia nos invita a no quedarnos indiferentes.
El Papa Francisco ha dirigido una mirada particular a la Iglesia en la Amazonía internacional y ha convocado el Sínodo de la Amazonía con el tema: “Amazonía: Nuevos Caminos para la Iglesia y para una Ecología Integral”. En el preámbulo del Documento preparatorio del Sínodo leemos que “La Amazonía es una región con una rica biodiversidad; es multiétnica, pluricultural y plurireligiosa, es un espejo de toda la humanidad que, en defensa de la vida, exige cambios estructurales y personales de todos los seres humanos, de los Estados y de la Iglesia”. También debemos recordar aquí que hay alrededor de 32 millones de habitantes en la Panamazonía (en los 9 países que poseen selva amazónica) y entre ellos hay cerca de 3 millones de indígenas que forman alrededor de 390 pueblos y nacionalidades diversas. Estos indígenas nacieron y se criaron en armonía con la selva y han conservado este equilibrio durante miles de años. “Pero la vida en la Amazonía está amenazada por la destrucción y explotación ambiental, por la sistemática violación a los derechos humanos básicos de la población amazónica” (Instrumentum Laboris, 14).
Nosotros los franciscanos estamos llamados a acompañar con mucha atención este Sínodo que llama a escuchar el grito que se levanta de la Amazonía (cfr. Instrumentum Laboris, 45-46). Queremos presentar aquí los datos recogidos por el Documento preparatorio del Sínodo: “La cuenca amazónica representa para nuestro planeta una de las más grandes reservas de biodiversidad (del 30 a 50% de la flora y fauna del mundo), de agua dulce (20% de agua dulce no congelada de todo el planeta), posee más de un tercio de los bosques primarios del planeta y, aunque los océanos son los mayores captadores de carbono, no por esto debe ignorarse el trabajo de absorción de carbono de la Amazonía. Se trata de más de siete millones y medio de kilómetros cuadrados, con nueve países que comparten este gran bioma (Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam, Venezuela, incluyendo la Guyana Francesa como territorio de ultramar)”. Estamos llamados a empeñarnos, junto con la Iglesia, a entrar en un proceso de conversión ecológica personal y comunitaria, pedida por el Papa Francisco en la Encíclica Laudato si’ (LS 216-221), “permitiendo que la fuerza y la luz de la gracia recibida se explayen también en su relación con las demás criaturas y con el mundo que los rodea, y provoque esa sublime fraternidad con todo lo creado que tan luminosamente vivió San Francisco de Asís” (LS 221).
La dimensión eclesiológica de la evangelización misionera, que es propia de nuestra identidad de seguidores del Jesucristo resucitado y de San Francisco de Asís, nos exige ampliar nuestra visión sobre la participación de los laicos en todos los aspectos de la vida de la Iglesia. Como nos recuerda el Papa Francisco, los laicos no son meramente los asistentes de los considerados como clase “primera” o “privilegiada” de evangelizadores. Todos los miembros de la Iglesia comparten las mismas responsabilidades de vivir y proclamar el Evangelio. Por esto, se necesita un radical replanteamiento del modo como organizamos todos los aspectos de la evangelización, y de cómo trabajamos en la información y en la formación para una espiritualidad de ecología integral. La evangelización y promoción humana y ambiental representan dos lados de la misma moneda: “amor a Dios y amor al prójimo”. En esta dirección debemos unir nuestros esfuerzos con los de la región de la Amazonía y con todos los demás que viven en condiciones semejantes, como una manera de encarnar el mensaje de San Francisco de Asís en nuestra vida y en la vida de la Iglesia y del mundo de hoy.
San Francisco vivió realmente la ecología integral, aunque ciertamente en la Edad Media no se usaba esta terminología. El Papa Francisco habla de la ecología integral incorporando las dimensiones humanas y sociales: “ecología ambiental, económica y social” (LS 138-142), “ecología cultural” (LS 143-146) y “ecología de la vida cotidiana” (LS 147-155). Y luego relaciona la ecología integral con el “bien común” (LS 156-158) que exige una ética responsable para respetar los derechos elementales e inalienables de todas las personas con “un llamado a la solidaridad y en una opción preferencial por los más pobres” (LS 158-162). El estilo de vida de San Francisco, que se hizo hermano de los leprosos, de los pobres, de los hombres y mujeres de su tiempo, y de todas las criaturas, lo hizo capaz de vivir integrado en la fraternidad y en el mundo.
El grito de los pueblos amazónicos impacta directamente las acciones ligadas con la ecología. Pero todos debemos recordar que “para promover una ecología integral en la vida cotidiana de la Amazonía, es preciso comprender también la noción de justicia y comunicación intergeneracional, que comprende la transmisión de la experiencia ancestral, cosmologías, espiritualidades y teologías de los pueblos indígenas, en torno al cuidado de la Casa Común” (Instrumentum Laboris, 50). La responsabilidad de la “casa común” se funda en el amor por las generaciones venideras y “debería ser una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo” (LS 111).
A todos los que vivimos lejos de la Amazonía nos llega una llamada importante respecto a lo que proviene de aquella región. La explotación y extracción del oro de los ríos y de otros lugares, producen continuamente destrucción y contaminación del ambiente. Conviene recordar que este metal precioso tan codiciado es también causa de violencia, esclavitud, contrabando, rapiñas y robos en los territorios indígenas. Lo mismo sucede con la madera, extraída ilegalmente de la selva, que, después de pasar por caminos de corrupción, luego llega “legalizada” al mercado internacional. En forma silenciosa se da también la “bio-piratería” que sustrae diversos productos y especies de plantas y animales a la naturaleza, junto con los conocimientos milenarios de los pueblos amazónicos. Muchos otros productos se exportan como mercancías, cuya producción implica la extirpación completa de la selva (cfr. Documento preparatorio).
Sabemos que la Iglesia Católica está presente en algunas partes de la Amazonía desde la llegada de los colonizadores europeos. Todavía hoy la Iglesia sigue siendo una voz profética en la Amazonía. Queremos hacer llegar un agradecimiento especial a los hermanos de nuestra Orden que actualmente viven y trabajan en la Amazonía de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. Al mismo tiempo pedimos a todos los hermanos de la Orden que sean sensibles al grito de la Amazonía para defender la vida, la dignidad y los derechos de los pueblos amazónicos y también para ser una Iglesia cada vez más presente y con el rostro misionero amazónico, una Iglesia Profética que se enfrenta a los desafíos de hoy (cfr. Instrumentum Laboris, Parte III).
Para todas las informaciones publicadas, visite el sitio web: http://www.sinodoamazonico.va
¡Feliz Fiesta de San Francisco! ¡Paz y Bien!
Roma, 29 de septiembre de 2019
Fiesta de los Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael

La oración del pueblo en el tiempo de la creación Enséñanos a cuidar y cultivar toda la creación con tu amor. José Moreno

Tú amas todo lo que existe y no odias nada de lo que has hecho, porque si algo odiaras
no lo habrías creado. Nada puede existir y mantenerse si tú no lo quieres. Dios, tú eres
bueno con todos, porque a ti todo te pertenece, y amas todo lo que existe. (Sab., 11,24-
26)

Padre nuestro, Tú te sirves de muchos modos para ayudarnos a descubrir el desafío
humano y ecológico que hoy tiene planteado nuestro mundo, como creación y como
humanidad, queremos poner en tus manos los deseos profundos que este tiempo de la
creación provoca en nosotros, para que sólo tú seas nuestro verdadero Señor y no la
ambición de riqueza:
 Tú nos dices que de nada sirve querer preservar poderes políticos, económicos y tecnológicos en nuestro mundo si nuestras conciencias permanecen adormecidas y no somos conscientes ni responsables de lo que le está pasando a nuestra casa común. Ayúdanos a despertar y ayudar a los demás a abrir los ojos ante los problemas y sufrimientos que están sobre todos los hombres y la naturaleza, para que nos dispongamos a la acción.
 Señor, tú nos creaste para vivir y ser felices, con una dignidad especial. Pero en nuestro mundo hemos reducido a las personas a meros objetos, a veces, sin tener ni siquiera derecho a vivir, o aun viviendo, a no tener lo mínimo para realizarse. Esto produce consecuencias mortales en la humanidad y degenerativas en la naturaleza y el ambiente, ayúdanos a escuchar el grito de los más pequeños y débiles de la tierra y, en ellos, el grito de su tierra y sus espacios naturales y saludables para todo el mundo.
 Abre nuestros corazones a todos los problemas climáticos que deterioran la salud, todo lo que corrompe y contamina la atmósfera. Que de verdad se respeten los acuerdos y las normas internacionales y se establezcan de un modo justo para no seguir violando la seguridad y bienestar de la humanidad por agotamiento de la riqueza natural que tú nos has regalado.

 Señor, es escandalosa la generación de desechos y acumulación desorbitada de residuos tóxicos, y de una cultura del descarte que amenaza al planeta entero. Haznos conscientes la importancia de no producir basura evitable y aprender a reutilizar y reciclar todo lo que producimos para no seguir destruyendo tu creación amada.
 Los jóvenes movidos por el Espíritu están gritando que el clima es un bien común de todos y para todos y que debemos disminuir el uso de combustibles fósiles, limitar el cambio de los suelos con la deforestación, enséñanos a respetar a los jóvenes y apoyar sus reivindicaciones cuando nos dicen que nos hay dos planetas y que este hay que salvarlo. Que se acabe las migraciones forzadas de animales, de vegetales y sobre todo de hombres y mujeres que huyen de la pobreza arriesgando sus vidas.
 El agua potable y limpia es un bien escaso y en grave peligro. “El acceso al agua potable y segura que es un derecho humano básico, fundamental y universal” se está conculcando y destruyendo por intereses mercantiles y de poder. Nos da miedo hasta dela posible guerra por el aguda. Haznos comprometidos en el uso del agua y en la defensa de este bien universal para todos. Padre, creador y señor, enséñanos a vivir más sencillamente para que todos sencillamente puedan vivir; haznos austeros y cuidadosos para que nuestra naturaleza la vivamos en fraternidad y la gocemos en su esplendor de gratuidad y belleza, evitando su corrupción, y danos entrañas para darnos cuenta del dolor de los hermanos y de la conexión y vinculación con todo lo creado.
Te lo pedimos por cristo Nuestro Señor, que nos mostró el verdadero camino de la Ecología integral. Por los siglos de los siglos. Amén.

Huelga Mundial por el Clima: 27 de septiembre 2019

Huelga Mundial por el Clima: 27 de septiembre 2019
 Las organizaciones que firman el manifiesto piden que se declare de manera
inmediata la emergencia climática y se tomen las medidas concretas necesarias
para reducir rápidamente a cero las emisiones netas de gases de efecto
invernadero.
 Exigen un nuevo modelo socioecológico que no comprometa la supervivencia de la
vida tal y como la conocemos.
El próximo 27 de septiembre se celebra la Huelga Mundial por el Clima con un alcance
global y que, en el caso de España, cuenta con el apoyo de más de 300 organizaciones,
entre ella la Orden Franciscana Seglar, adheridas al manifiesto publicado el pasado mes
de julio en defensa del futuro, de un planeta vivo y de un mundo justo. Una huelga que
tiene como objetivo exigir a los gobiernos medidas efectivas ante la emergencia climática.
Esta crisis climática es el mayor reto al que se enfrenta la humanidad y, por este motivo y
con el fin de dar respuesta a la magnitud del problema, la sociedad se está coordinando a
nivel mundial.
La crisis climática, consecuencia directa del modelo de producción extractivista, basada
principalmente en el uso de combustibles fósiles y del consumo globalizado actual, pone
en riesgo la supervivencia humana y la de un gran número de otras especies y
ecosistemas, afectando especialmente a las poblaciones más empobrecidas y
vulnerables.
Desde hace décadas la comunidad científica alerta del deterioro de un gran número de
ecosistemas, tanto terrestres como marinos, así como del punto de no retorno frente al
cambio climático. Los recientes informes sobre el estado de la biodiversidad del IPBES
(Plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos) señalan que
cerca de un millón de especies entre animales y plantas se encuentran al borde de la
extinción como consecuencia de las actividades humanas. Asimismo, el último informe del
Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), publicado el
pasado agosto, señala que la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero
de todos los sectores es el único modo de mantener el calentamiento global por debajo de
los críticos 1,5 °C.
No responder con suficiente rapidez y contundencia a la emergencia climática, ecológica y
civilizatoria supondrá la muerte y el aumento de la pobreza extrema para millones de
personas, además de la extinción de muchas especies e, incluso, de ecosistemas
completos.

Por todo ello, y en defensa del presente y del futuro, de un planeta vivo y de un mundo
justo, las personas y colectivos firmantes del manifiesto efectúan un llamamiento a toda la
sociedad (ciudadanía y diferentes actores sociales, ambientales, de cooperación,
sindicales, etc.) para que el próximo 27 de septiembre se unan a las distintas
movilizaciones previstas: huelga estudiantil, huelga de consumo para construir estrategias
de consumo alternativo que respeten los derechos, la vida y los límites biofísicos del
planeta. Asimismo, organizaciones sindicales convocarán asambleas en los centros de
trabajo para pedir medidas de transición ecológica y justa en las empresas; mientras que
algunas organizaciones ecologistas y sociales realizarán un cierre de 24 horas de sus
oficinas e instan a otros actores a un cierre total o parcial durante el desarrollo de la
manifestación.
Las organizaciones y plataformas convocantes hacen además un llamamiento a toda la
población para que en las oficinas, colegios, ayuntamientos, parroquias y otros lugares de
trabajo se realicen concentraciones simbólicas de cuatro minutos y 15 segundos, entre las
11 y las 12 de la mañana de ese mismo día. Un acto que sirva de reflexión en torno a la
gran señal de alarma que supuso alcanzar el pasado mes de abril una concentración de
partículas de dióxido de carbono en la atmósfera de 415 ppm (partes por millón), nivel que
no se registraba desde hacía tres millones de años.

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11 y 12 de septiembre, Jornadas de vida consagrada sobre su dimensión misionera
La Comisión Episcopal para la Vida Consagrada convoca las Jornadas de Vicarios y Delegados episcopales para la vida consagrada y Asistentes religiosos de Federaciones monásticas para los días 11 y 12 de septiembre. Este año llevan por título Unidos para evangelizar. Acompañamiento diocesano a la misión de la Vida Consagrada. Con motivo de la celebración del Mes Misionero Extraordinario el próximo mes de octubre, se reflexionará sobre la esencial dimensión misionera y evangelizadora de la vida consagrada.
El objetivo general de las Jornadas es ofrecer a los vicarios y delegados episcopales para la Vida Consagrada elementos de reflexión que puedan ayudarles en su tarea de acompañamiento a los consagrados en su labor misionera. Asimismo, se profundizará en la cuestión de la responsabilidad del obispo diocesano sobre los monasterios contemplativos femeninos, según la instrucción Cor orans. También se hará una presentación del Congreso de laicos Pueblo de Dios “en salida”, previsto para febrero de 2020.
El programa se completa con una Mesa Redonda que lleva por título “La misión específica de cada forma de vida consagrada”. Así, se pretende resaltar, en el marco de la comunión eclesial, cómo vive la misión cada forma de vida consagrada, así como las áreas pastorales a las que se dedica especialmente cada una y/o cada Instituto/Comunidad.

Organiza: Comisión Episcopal para la Vida Consagrada
Fecha: 11 y 12 de septiembre de 2019
Lugar: Casa de ejercicios Ntra. Sra. de la Anunciación (C/ Arturo Soria, 228. 28033 Madrid